Metodología

Cuando nos preguntan como es Cuenta Cuentos y como trabajamos, nos resulta realmente complicado expresar con palabras lo que ocurre aquí. Hay que sentirlo y vivirlo.

Cuenta Cuentos basa su metodología en dos filosofías educativas que consideramos importantísimas y dependientes la una de la otra, ya  que se complementan de una manera natural. Por un lado nuestros trabajos por Proyectos (constructivismo)  y por el otro la Filosofia Montessori.

 

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La enseñanza basada en proyectos es una estrategia educativa integral. Las ideas que surgen a partir de acontecimientos y experiencias reales, que les interesan a los niños, darán lugar a respuestas y conclusiones reales que serán difíciles de olvidar. Además, los alumnos encuentran los proyectos divertidos, motivadores y desafiantes porque desempeñan en ellos un papel activo tanto en la elección del tema a investigar (animales, plantas, gastronomía, lugares…) como en todo el proceso de planificación y desarrollo. Ellos son los que crean y guían su propio aprendizaje.

En 2011 llegó a nuestras manos una frase que nos enamoró  “enséñame a hacerlo sin tu ayuda“, esto nos hizo reflexionar, investigamos y nos encontramos en nuestro camino a una maestra, María Montessori. Empezamos a interesarnos por ella y por su legado educativo, nos impresionó y nos fascinó su rigor científico, su sensatez y su sentido común a la hora plasmar la educación.

“A los niños se les enseña”. Esta verdad simple, pero profunda inspiró a Montessori a buscar la reforma educativa (metodología, psicología, enseñanza) basando todo  su empeño por fomentar que “uno mismo es quien construye su aprendizaje”. El educador ejerce una figura de guía, que potencia o propone desafíos, cambios, novedades. En este sistema pedagógico hay que conocer los llamados “periodos sensitivos”, que son los momentos en los que el  niño está especialmente predispuesto por su desarrollo cerebral para determinados aprendizajes.

Nuestra pedagogía y educación se adaptan a estos periodos, cuando el niño hace ejercicios según la necesidad de su presente sensitivo, progresa y alcanza grados de perfección que son inimitables en otros momentos de la vida.

Las aulas de nuestra escuela son una constante novedad en si misma, los niños se desenvuelven en tareas cotidianas e intelectuales, entre un mobiliario adaptado a su tamaño, a su fuerza y a sus posibilidades y necesidades.

El niño se mueve con total libertad descubriendo su entorno,  formando su independencia y desarrollando su inteligencia.

Los materiales de la escuela son  de carácter principalmente sensorial, que desarrolla la inteligencia de niño, a través de los sentidos. El material invita al niño a moverse, a tocar, experimentar, encajar, medir, pesar, ver, escuchar, oler, degustar… motiva al niño a repetir una actividad hasta completarla con éxito, observando y clasificando objetos, encontrando semejanzas o las más sutiles diferencias, siempre rodeado de un ambiente idílico y ordenado.

La educación infantil es una etapa privilegiada, en la que las actividades están íntimamente relacionadas con la motivación y el interés de cada alumno. Es obligado reconocer que en este ciclo no hay otro modo de aprender si no es jugando. Y esa ha sido y sigue siendo nuestra más preciada herramienta.